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Pista

«Ya no es suficiente con solo ser el partidor, ahora quiero hacer todas las pruebas de velocidad»: Rubén Murillo

La infancia de Rubén Darío Murillo estuvo enmarcada por una disyuntiva: fútbol o ciclismo. Su natal Urabá, con sus calles polvorientas y entusiasmo a flor de piel, es una meca con la pelota atada al pie. No hace falta enumerar la cantidad de futbolistas paridos en el territorio, pero sí se puede contar, casi con extrañeza, que del embrujo de las canchas hubo un atleta capaz de encontrar la pócima del desencanto: Rubén, un defensor central recio y disciplinado que vio crecer al estelar Juan Guillermo Cuadrado siendo compañeros en la misma escuela.

«Entrenábamos juntos, él siempre fue delantero con un talento único. Yo era defensa y tenía mis cualidades, eso sí, era duro y cuando jugábamos en el entrenamiento a Cuadrado le daba pata», cuenta sonriente Murillo, que descubrió su pasión justo al frente del campo de fútbol. «Cuando construyeron la pista de bicicrós me llamó mucho la atención ver a un niño que saltaba y yo decía: ¡’eh, qué nota eso! También quería saltar, porque sí el podía yo también lo veía posible. No tenía bicicleta ni nada, pero sí unas ganas tremendas», recuerda el emblema del ciclismo de la región. Nadie ha llegado más lejos que él. Es un ser único en medio de tantos aspirantes y estrellas del fútbol.

«Con Cuadrado a veces hablamos, no es seguido, pero sí nos conocemos y tenemos buena relación. Él me pregunta por mi familia y admira lo que hago, así como yo lo admiro a él. Es un deportista muy juicioso, como pocos, diría muy poquitos», afirma la mole de la pista, el ciclista que hace gala de la fortaleza de sus ancestros con un cuerpo esculpido y trabajado que lo ha llevado a lugares que en su infancia jamás imaginó.

Desde 2011 es miembro activo de las selecciones nacionales de pista. Su paso por el bicicrós le dio una potente arrancada que lo convirtió en el partidor más importante del país en la velocidad por equipos.

«Desde que empecé en el BMX siempre tuve ganas de ser el mejor del mundo, y siempre me he cascado (esforzado) para serlo. Siempre he estado en la pelea del podio, han sido muchas más las carreras que perdí, a veces ni llegaba a la final. Era de los buenos en mi momento y cuando me fui del pueblo y llegué a Medellín me encontré con personas que me ayudaron mucho, el apoyo fue increíble para llegar a donde estoy», recalcó durante el Instagram Live realizado por la cuenta oficial @fedeciclismocolombia.

«Todos saben que el bicicrós es caro, y yo cómo iba a ser para pagarme cada fin de semana las competencias. Mi mamá siempre me apoyó, ella es mi heroína, buscaba mil maneras, sabía que los pelados tenían patrocinios. Yo empecé a buscar marcas, una me regalaba la camiseta, otra me pagaba la inscripción. Y como siempre he sido divertido y hacía bobadas, Andrea Escobar y Santiago Gallego le dijeron a los papás que querían entrenar conmigo».

Al poco tiempo de estar en Medellín, tuvo su primer acercamiento en la pista. «Mi primera experiencia fue muy dura, hacía los entrenamientos y a veces no podía seguir el ritmo, y más con una bicicleta sin frenos. Jorge Wilson y Rubén Preciado me llevaban al velódromo a hacer entrenamientos, y la primera vez que usé una bici de esas ni siquiera el calentamiento lo pude terminar. Ahora hay ciclistas que me dicen que lo mío es muy fácil porque solo tengo que dar una ‘vueltica’. Yo solo les digo: ¡vayan y la dan a tope a ver si es tan fácil!».

Lea aquí algunas de sus frases durante la charla:

Su lucha para mejorar: «es un reto y creo que por eso es mi motivación, entre más complicado se vuelve, quiero hacerlo, me reto a ser el mejor. Como velocista he aprendido en entregarlo todo en nada. La pelea con el cronómetro es pensar que tengo que ser mejor, si hoy hice ese tiempo, mañana tengo que mejorarlo, es una pelea diaria que quiero mejorar y eso es lo que me mantiene en pie».

Su traslado a Medellín: «fue una época dura, le dije a mi mamá que no quería seguir estudiando acá (Urabá) sino que quería ir a la ciudad a hacer bicicrós. Cuando llegué era completo, vivía solo y llegaba a llorar, ir al colegio solo, ir a entrenar solo, encontrarte solo, sin nadie que te dijera: ¡hola, cómo te fue! Tenía 16 años pero mis ganas eran mayores y sabía que debía ser fuerte. Si fuera por pasarla bien nunca me habría ido de casa».

Amistad con Santiago y Martha: «yo ya venía encaminado en la pista, estaba metido en el cuento y ‘Santi’ llegó a Medellín, el vivía antes en Cali, era un niño muy talentoso, que para mí es el mejor de la pista. Él llegó allá siendo juvenil, hicimos una preparación para ir a una Copa del Mundo. Vivimos juntos en la Villa Deportiva, fueron casi dos años, todo lo hacíamos juntos, pasó de ser mi compañero a ser mi hermano. Cuando los otros descansaban nosotros hacíamos abdominales, los dos nos motivábamos a diario, aún somos parte del equipo, seguimos en la pelea queriendo ser los mejores. Luego llegó Martha a Medellín, y yo soy el parcero de todos, de una les brindo mi amistad. Marthica es una niña muy sentimental, hay que darle mucho apoyo, es como mi hermana y por eso tenemos una buena relación, ahora todos saben y para mí ella es la mejor, ellos son los mejores y son mis amigos».

Debut mundial: «cuando llegué a la pista me encontré con mi entrenador Jhon Jaime González, él es una persona grandiosa, es un motivador. Él me motivaba a ser el mejor, me dijo que tenía que ser el mejor arrancador del mundo y eso era lo que iba a hacer. En mi primer mundial aún hacía bicicrós, fui como arrancador y conocí a Gregory Bauge que es negrito y me identificaba con él. No nos fue bien en esa primera experiencia, no he ocupado lugares de privilegio en mundiales. He hecho muchas competencias y solo he sido el arrancador del equipo, pero ahora en este último año es que empecé a correr otras pruebas individuales a nivel internacional. Ahora estoy mucho mejor y entreno más la mente, ahora ya no es suficiente con solo ser el arrancador, ahora quiero hacer todas las pruebas de velocidad».

Los tiempos de ahora: «esos manes van sin cadena, muy rápido, con este último Mundial (Berlín) me dejó muy pensativo el nivel que están teniendo ahora los holandeses. Lo único que pensé es que hay que trabajar mucho más para llegar a ganarle a los mejores del mundo. Es un trabajo fuerte, ahora estamos lejos y nos falta mucho para entrar en la pelea»

Olímpicos: «Mantenerme fuerte es lo único que pienso respecto a mi sueño. Desde que estaba en el bicicrós me lo rayé (tatuarse) en el brazo. Los músculos van y vienen, la fuerza está en la cabeza. Mariana Pajón, a parte de ser mi amiga es una de las personas que más admiro por esa gran mentalidad que tiene, yo te podría decir que la verdadera fuerza, es su cabeza, no sus piernas o sus músculos. La leo, la sigo, hablo con ella y tomo de ella todo lo que considero que puede servir en mí, es una gran persona».

París 2024: «es un sueño poder llevar el equipo a unos olímpicos y está el reto, tenemos que trabajar duro, hay que hacerlo, si esto está hecho para grandes, fuertes y valientes, tenemos que pensar en darlo todo. En el ciclismo el que mucho habla poco hace. No suelo comentar ni hablar de ciclismo, no soy tan metido en el cuento, el ciclismo es fácil, es métale güevas y ya».

Interacción: «muchas personas por redes me preguntan qué cómo me entreno y yo no soy entrenador. Mi entrenador me dice cómo hacerlo, sigo los pasos, tengo un equipo de trabajo grande que siempre me apoya: un médico, una fisio. Sin ninguno de ellos podría llegar. No soy una persona indicada para hablar de bicicletas, para eso tengo un mecánico, si tienen un sueño hay que trabajar en equipo, solo es muy berraco».

Vincent Pelluard: «estuvo con nosotros en el Panamericano. En esa competencia mi bicicleta se dañó en las dos oportunidades que teníamos y fuimos descalificados del evento. Era una competencia clave que nos dejó por fuera de los olímpicos. íbamos a hacer el equipo con él, pero son cosas de la vida, pienso que las cosas de Dios son perfectas, lo mismo pienso con el tema de olímpicos. Soy humano, soy consciente y hay que darlo todo».

Su pista favorita: «la pista que más me ha gustado es la de Londres (Lee Valley Velopark). Tengo una foto que parece una postal, es increíble. Velódromos lindos, muchos, pero no es el lugar sino lo que pueda percibir y transmitir. Y ese velódromo transmite mucho».

Ruta: «no soy  bueno para la ruta, por eso no ha estado en mis planes ni en mis sueños. Tal vez siga haciendo ciclismo de ruta pero como hobbie, no la quiero hacer y no soy bueno».

Modelo Go Rigo Go: «una vez estábamos entrenando y me encontré a Caro, una chica calidosa, luego nos sentamos a hablar y me dijo que podía hablar con ellos, y desde el año pasado estoy con la marca. Esos uniformes son una cosa de locos, todo mundo sabe que lo bueno cuesta. Si yo tuviera la oportunidad tendría solo una pantaloneta por los colores, la tela, se siente muy cómodo, como profesional me gusta mucho».

Mensaje: «No estamos pasando días buenos, pero siempre hay algo que nos puede salvar y es el amor, ser felices. Ahora todos recuerdan cosas, otros trabajan en pro de nosotros. Recuerden cuando eran niños qué los motivó para sus sueños. Son días complicados y lo mínimo es sacarle felicidad y disfrutar cada instante. Creo que es algo que tengo y todo me lo gozo. Tengan fe que todo va a pasar, no es fácil, tal vez muchos de los que me siguen me ven feliz y animado, y es porque pienso que esto va a pasar y debo estar preparado para la batalla. Por eso a todo lo que hago le saco el gusto, cuando me monto a la bici independientemente de que esté en cuarentena, lo voy a disfrutar,  es lo que me gusta».

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