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«Las carreras grandes son las que mueven el mercado del ciclismo, si no se hacen es duro»: Álvaro Hodeg

El Covid-19 ha puesto en jaque al mundo. Millones de personas están bajo custodia obligatoria esperando a que el enemigo silencioso le abra un nuevo espacio a la cotidianidad. El deporte ha sido uno de los ámbitos más golpeados por la crisis, y el ciclismo, por ende, no ha sido la excepción. París Niza fue el último rastro de la élite mundial. De ahí en adelante los aplazamientos han sido el pan de cada día y la incertidumbre un factor común entre el lote y los equipos, que no saben con certeza cuándo se va a reanudar el calendario.

Deceuninck Quick Step, especializado en clásicas y victorias parciales, ha sido uno de los más afectados. Así lo expresó Álvaro Hodeg, uno de sus principales velocistas en diálogo por el Instagram Live realizado a través de la cuenta oficial  @fedeciclismocolombia. «El equipo tranquilo no está porque se deja de recibir plata, los patrocinadores dejan de producir y trabajar. A nosotros no nos han empezado a bajar el sueldo, pero sí a algunos miembros del staff que no están vinculados directamente con el equipo. No sabemos cuando vamos a correr, se pueden hacer carreras juntas si esto solo se lleva en uno o dos meses. Lo que nos afectaría sería que no se hicieran las clásicas de primavera», dijo el ciclista nacido en Montería, que aún aguarda con expectativa uno de sus objetivos principales del año: la Vuelta a España.

«Las carreras grandes son las que mueven el mercado del ciclismo, si no se hacen es duro, no porque no se hagan, sino por conseguir patrocinadores para la temporada siguiente. Muchos no se sabe si quisieran continuar o no. Hay algunos patrocinadores que quieren cancelar para el otro año porque han perdido demasiado dinero. Toca esperar a ver qué pasa para que esto se solucione rápido. La salud vale más que cualquier cosa», afirmó el sprinter de 23 años, que vio acción por última vez el pasado 8 de marzo en la clásica belga Grote prijs Jean-Pierre Monseré.

«Sería muy duro, un desastre para el ciclismo si no se hacen las grandes, sería como un año perdido. La verdad es que si hacen solo una carrera grande y con tantos equipos y tantos corredores, no se sabría cuáles van a correr porque todos vamos a querer correrla. No es tan fácil», afirmó el monteriano, que aún tiene contrato con los belgas hasta finales de 2021.

«Este año la idea era empezar a hacer las clásicas grandes en Bélgica. En el equipo es difícil porque todos están fuertes y es el objetivo principal. Mi sueño sigue siendo París – Roubaix. La Vuelta a España es la grande que tengo asignada y en la que el equipo me apoyará, me estoy preparando para eso».

Lee aquí las frases y anécdotas más importantes durante la charla:

Su cambio de vida: «Desde hace dos años que tuve la oportunidad de entrar al Quick Step, desde ahí me cambió la vida. Yo tenía la bicicleta por pasión, mi familia me apoyaba, mi sueño era competir en un equipo de Europa y cuando se me dio la oportunidad la cosa se puso más en serio, y ya no solo tenía que responderle a mi familia sino al equipo, que para mí es el más importante del mundo».

Ser ciclista en Montería: «todos me lo preguntan, pero en mi familia todos han sido muy deportistas. Yo jugaba  tenis, ping pong, de todo… pero lo último fue el ciclismo. Mi papá me regaló una bici anaranjada y ahí empezó mi fiebre. Estaba en décimo del colegio y montaba con mi padre y sus amigos».

Su vida en Antioquia: «tuve la oportunidad de que mi padrino estaba viviendo en Medellín y me dijo que me fuera a entrenar, pero en vacaciones, porque aún estaba en el colegio. Fui a la pista, me presentó a ‘Mincho’ (Benjamín Laverde) y a Jhon Jaime (González) que me dio la oportunidad de salir del país a los 15 días de estar entrenando».

El cambio de ritmo: «Me costó mucho porque la subida más larga aquí en Montería es de 1 kilómetro, y cuando llegué a Medellín mi padrino quería soltarme en Palmas. Esa fue la primera subida que hice y andaba a 10 u 11 kilómetros por hora. Cuando llegamos a la bomba de Texaco antes del Alto nos devolvimos. Ya no podía más».

Su adaptación: «Los paisas tienen afinidad con los costeños, me sentí muy acogido por Antioquia, allá me siento como en mi casa, he hecho muchos amigos. Cuando llegué me dio duro, recuerdo que vivía solo y tenía una señora que me hacía varias cosas, ella se enfermó y llamé a mi mamá y luego llegué a hacerme el almuerzo y el arroz me quedó salado. Me quería devolver. Mi papá, en cambio, me dijo que eso me iba a hacer más fuerte y aprendí a hacerme arroz, huevo, arepa».

Su carisma: «Mucha gente me aprecia por lo que hago y por lo que soy, siempre intento ser la persona bien con todos, apoyar a los que necesitan de uno, a los niños en lo que puedo, intento ser una motivación para todos».

Sus apellidos: «del Hodeg no me sé la historia, en navidad llegaron a decirme que era descendencia escocesa y ese es el cuento que le he dicho a todo el mundo, pero no sé de donde es en realidad. El Chagüi si es de Siria, mi bisabuelo era sirio».

Su convencimiento con atleta de alto rendimiento: «sabía que era fuerte por los test, pero no tenía el conocimiento de cómo se corría en Europa. Me dieron la primera oportunidad de hacer el sprint en la Handzame Clasic: estaba Ackermann, gente muy fuerte y ese día gané. No se me hizo fácil, pero tampoco fue tan difícil como había pensado. Tres días después, en Cataluña, el equipo me dice que intentara hacer un Top-5 y otra vez pude ganar, ese día dije esto es lo mío».

Su primer título en Colombia: «fue duro, para los sprinters es duro correr aquí en Colombia porque las carreras las hacen para que no haya sprint. Todos se preparan para subir y las metas volantes vienen después de un puerto, y para ganar te toca pasarlo sí o sí. Recuero que con Chía (Luis Carlos) casi nos caemos, lo putee todo el día en la última etapa en línea con llegada a Concordia. Se me salían las lágrimas, pero el juez me decía que tranquilo, que sí me las había ganado yo (las metas volantes). Después lo hablamos con Chía, pero aún me debe la plata de las ruedas» (risas).

Rivales fuertes: «está Groenewegen, Benett, Gaviria, Molano, Ewan, Ackermann… creo que el nivel ha estado muy parejo, incluso mi compañero Fabio Jackobsen mostró que está dentro de los mejores del mundo. Hay una camada buena de sprinters».

Cómo afronta las derrotas: «Me duele porque se me vienen a la mente muchas cosas. Por ejemplo, pensaba que después de la caída no me sentía tan mal y corrí en Argentina. En diciembre entrené en Coveñas y a pesar del cambio a la altura de 2600 metros para el Tour Colombia no me sentía mal, pero me dolía porque me hubiese gustado darle una victoria a mi equipo. Tuve tres oportunidades y no pudimos abrir una champaña, Sebas estaba en su tierra y es un corredor muy fuerte, me ganó muy bien».

Su caída: «fue muy duro porque andaba muy bien, eso fue después del Mundial. Yo tenía un sueño que era ganar 7 carreras ese año, me quedaban dos carreras en Bélgica y una más en China. Lo más feo de la caída es que me paré en el hospital después de estar inconsciente 40 minutos, y lo primero que le pregunté al doctor es quién ganó. Florian Senechal era mi lanzador y quedó segundo. Le dije que si en dos días podía correr que solo me dolía el brazo porque con la adrenalina no sentía dolor, pero cuando me pasaron a Rayos X me salió la muñeca partida, el radio, las costillas, el hombro… ya prácticamente se me acabó la temporada, porque eran dos o tres meses de recuperación».

El Mundial de Richtmond 2015: «recuerdo la llamada de Millo que fue a las 6 de la tarde, mis padres estaban conmigo y les dije que iba a hacer la Vuelta a Oriente que son como 140 kilómetros. Salí y llegué como a las 10 de la noche, y a la madrugada tenía que llegar al aeropuerto. Mi mamá me dijo: ‘hijo, cuidado y te deja el avión’, porque yo suelo quedarme dormido y así fue, solo que una de las azafatas me salvó de quedarme. Me llamó a tiempo, yo era el último pasajero».

La carrera: «iba en el grupo principal, tuve un pinchazo, la rueda no llegaba y llegó como 40 segundos después, llegué llorando donde estaban todos y se me acerca una señora y me dice: ‘tranquilo mijito’, y yo por dentro que querrá esta vieja… insulté a la señora. Luego cuando llegué al hotel me puse a pensar y dije que esa voz la había escuchado en alguna parte, y efectivamente, la Goga me escribió por instagram: ‘mijito, tranquilo’ ¡Era ella (risas)! Yo la quería conocer y bueno, si supiera que en ese momento le menté la madre» (risas)».

Sprints en el Tour de L’Avenir: «Si te fijas, varios los perdí por no ubicarme bien, por falta de experiencia. Ese feeling del sprint lo necesitas corriendo y en Europa se corre diferente. En esa época tenía a Egan de mi parte, él se sabía ubicar bien. En la sexta etapa, lo que más me dio felicidad fue que en la salida en la neutralizada me caí y me raspé la rodilla y le dije a Matxim y a Millo que me dolía y era el último día de sprint. El Quick Step me estaba viendo y sin importar el dolor fui hasta el final, creo que es el sprint más largo que he hecho y se dieron las cosas. Esa victoria fue la que me hizo dar el gran salto al Quick Step».

Su extravío en el día de descanso: «A mí me dijeron no hagas la subida, ve al hotel que está detrás del circo. Me quedé solo y los escaladores se fueron a reconocer la subida del día siguiente. Me habían dicho que el hotel estaba a 200 metros y me dieron un papel con el nombre. Fui y le pregunté a una señora con el papel en la mano, y allá no sé qué idioma hablaban y me decían que eran 5 kilómetros a la subida. Subí y empezó a llover, el papel se borraba con la lluvia y yo ¡Dios mío, me va a acoger este frío! Otra señora me dijo que eran 5 kilómetros más arriba y ya veía solo vacas con campanas en el cuello. El hecho fue que llegué al hotel después de que todos había llegado. Estaba mojado, sucio y mamado. Había hecho más de lo que tocaba».

Máxima de vatios: «en competencia 1710 y en entrenamiento 1910».

Clásica en adoquines: «puede que venga una camada que le guste eso, otros que digan que es aburrido, yo tengo un sueño y es poder ganar Paría Roubaix. Hice reconocimiento el año pasado de los últimos 160 kilómetros. Para  ganar necesitas fuerza, te caes, te pinchas, las manos son llenas de sangre por los callos; hay caídas, vientos, por eso le dicen el ‘infierno del norte’. Los que ganan eso es porque son corredores muy fuertes».

Relación con Sam Benett: «me la llevo muy bien, es una persona muy sencilla, a él como a mí nos gustan los carros, nos mandamos fotos, tenemos una linda amistad al igual que con Alaphilippe. Con Gaviria somos rivales y siempre le voy a querer ganar. Para mí es de los mejores del mundo, él merece lo que se ha ganado y yo feliz de poderle ganar, pero por fuera de la competencia somos muy buenos amigos».

Remco: «lo llevan muy bien en el equipo, los valores que mostró este año en Argentina y Algarve, son de un corredor que tiene mucho talento. Va a estar compitiendo contra Egan. Los números y sus condiciones son para ganar grandes carreras»

Entrenamiento: «por ahora espero que en dos meses se solucione, la salud vale más que cualquier cosa. Hago rodillo en mis bicicletas, aquí intento hacer un gimnasio solo por mantenerme, no tengo un plan de entrenamiento basado en nada».

Medalla o camiseta favorita: «La del Giro de Italia sub – 23, la azul. Fue mi primera competencia en Europa, me gusta mucha esa camiseta».

Consejo: «a los que están empezando que quieren llegar a un equipo World Tour, les digo que se levanten motivados, pensando que sí se puede, y que salgan a conseguir sus sueños».

Tour Colombia en Montería: «esa gente se van a encontrar un calor bravo (risas). Aquí la gente es muy cariñosa con todo el mundo, seguro que se van a sentir como en casa, aquí la gente es muy carismática. El único «problema» es el calor y no sé si la afición llegue a ser tan grande como en Antioquia y Bogotá».

Nuevo lanzador: «Bert Peter Van Lerberghe, ese es mi lanzador, es muy fuerte, sino que en Colombia fue la primera carrera que tuvimos juntos. Necesitas un poco de feeling, pero aún quedan muchas carreras y seguro vamos a hacer unos años buenos»

Vida sin ciclismo: «Soy de hacer muchos deportes, tengo cancha de tenis, voleibol, jugamos hasta bola de cristal. Tengo revés a dos manos, soy derecho y me gustan los slides bajitos, como Federer jugando en pasto».

Mensaje por el Covid-19: «es algo que nos está afectando a todos, se paran los trabajos y negocios. Lo bueno de todo esto, en mi caso, es que yo llevaba 4 años sin compartir 5 días seguidos con mi familia. Por ese lado estoy feliz y si hacemos caso al gobierno de cuidarnos entre todos, vamos a salir de esto rápido».

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