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Ciclismo Femenino

«Mi sueño de correr en Europa no ha muerto»: Lorena Colmenares

Una de las ciclistas más experimentadas y versátiles del ciclismo colombiano, es la boyacense Lorena Colmenares, quien gracias a sus cualidades ha logrado conquistar distintos lauros en pista y ruta. Desde medallas continentales en eventos de ciclo olímpico hasta podio y victoria parcial en la Vuelta a Colombia Femenina figuran en su nutrido palmarés – «Gracias a Dios las medallas ya no me caben en la casa», dice sonriente» -. Sin embargo, las puertas del ciclismo europeo aún no se han abierto y a sus 29 años, siendo parte fundamental de los objetivos del programa Boyacá Es Para Vivirla, sigue soñando con el Viejo Continente.

«Es un sueño que no ha muerto, no he tenido esa oportunidad, cuando corrí la Vuelta a Costa Rica, donde a Liliana Moreno la llevaron al Astana, quedé tercera en la crono que ella ganó, y dije: ‘¡wow¡ esta es la oportunidad que uno necesita». El año pasado no estuve en esa Vuelta, no pude estar en Guatemala que es una vitrina para nosotras, mi equipo no tenía presupuesto y tampoco nos prestan para otro equipo. No es falta de ganas sino de oportunidades porque sí he querido hacer parte de un equipo en Europa, ir a correr el Giro Rosa, pero no ser una más, mi reto era estar allá y vencerme a mí misma», dice la boyacense, podio en la Vuelta a Colombia de 2016.

«La Vuelta a Colombia ha sido bastante gratificante, han venido selecciones, es de gran ayuda, esas son las oportunidades que hacen falta, estamos felices y orgullosas de la carrera, el nivel es bastante alto y nosotras hemos estado en el top-5 siempre, es una buena oportunidad, pero nos hace falta más», recalca la ciclista que empezó a soñar con ser ciclista profesional a los 16 años, motivada por la herencia familiar, aunque su padre, no quería una hija dando pedales.

«Es una historia bonita porque mi papá fue ciclista en su tiempo y en esa época era muy duro. Él tenía dos hermanos ciclistas y me dijo que no escogiera esto, pero al final lo hice, eso se lleva en la sangre. Se sufre pero se goza. Puedo darle gracias a Dios y a mi papá que me apoyó. Era la consentida, entonces lo convencí rápido, al principio se negaba pero al final me acompañaba. Cuando decidí ser ciclista estaba sobre los 15 años y me quedaba un poco más de tiempo, mi primer nacional fue a los 16 años en la pista de Pereira y me bautizaron como la reina porque gané seis medallas de oro», recuerda Lorena, que abrió su camino como velocista.

«Duré un tiempo haciendo velocidad, pero en realidad me gustaba el mediofondo. Fui a la selección Colombia como velocista, pero después dije que quería hacer ruta. Eran campos muy diferentes, pero cuando hacía el scratch  me decían que tenían punta de velocidad sin tener tanto fondo. Aguantaba una prueba de grupo, una prueba larga y con más kilómetros podía encaminarme al fondo. Las distancias eran cortas y era diferente, pero así fue que empezamos. Luego hice la acumulación de kilómetros con Jorge Iván González que tuvo el proyecto de Specialized, y ahí empezó todo. Hice el cambio que quería», afirmó la corredora nacida en Duitama.

Desde que emprendió la transición, Lorena ha tenido la facultad de desempeñarse con criterio en ambas modalidades. Su estilo de vida no ha cambiado desde entonces. La velocidad quedó en el sumario, pero el medio fondo la ha llevado a representar al país en Juegos Boliviarianos, Centroamericanos y Panamericanos. «Tengo varios logros, gracias a Dios, pero aún tengo un espacio reservado para algunos que quiero, por ejemplo, quiero el de campeona de la Vuelta a Colombia, ya toqué el podio y ganar sigue siendo un sueño»

«Pienso que nosotras (junto a otras referentes de su generación) fuimos las pioneras de las niñas que vienen en camino y que está en Europa. Nosotras no tuvimos la oportunidad pero queremos que el ciclismo femenino crezca, es satisfactorio cuando haces las cosas con el corazón. A mí se me han dado los resultados, se me han dado las cosas, uno piensa retirarse por lo grande, aunque no pienso en el retiro todavía. Hay que seguir, ha habido muchos momentos donde dices no puedo más, pero las ganas y el amor me siguen impulsando», expresa la talentosa ciclista que junto a Sérika Gulumá lidera el proyecto femenino de Boyacá Es Para Vivirla en los eventos más importantes del país.

El Covid -19 detuvo las aspiraciones de la temporada, pero la ilusión y el trabajo en casa, alimentan la esperanza de que el espacio ganado no se pierda, una vez superada la crisis. «A pesar de que tenemos un recurso como el rodillo no es lo mismo que salir a carretera, es difícil pero he estado haciendo mucho rodillo y haciendo fortalecimiento. Todos estamos a la expectativa de poder salir, no es fácil para el deporte y para nadie en cada campo de su vida. Acá en Duitama es igual que en todos los lugares, hay pico y cédula pero es para salir a comprar mercado, al banco, de resto no hay nada, tuvimos varios casos en Duitama de contagios y por eso está todo muy restringido», contó.

«Tengo objetivos pero debido a las circunstancias se salen un poco de las manos, el peso no juega a favor si uno no entrena, toca seguir preparándose como se pueda. No era muy amiga del rodillo pero tocó volverme la mejor amiga, eso ya no está en nuestras manos. Sería magnífico retomar la vida poco a poco, el ciclismo vive del patrocinio pero no sabemos ahora qué va a pasar con el equipo, como deportistas nos toca seguir montando en bicicleta, toca seguir a ver hasta dónde llegamos», aseguró la boyacense, que sigue pensando en el futuro del equipo.

«Pensaba en eso y decía: ‘el ciclismo femenino no solo en Colombia sino en el mundo es bastante complicado’. Con esta situación sí empeora un poco, ningún equipo va  a seguir patrocinando si no se va a ver la marca. Aplaudo mucho las corredores que están en Europa, se lo han ganado a pulso, esperemos que Dios nos ayude y que siga creciendo el ciclismo femenino».

«Antes de que pasara esto nos decían que estábamos a la espera, que iba y no iba a salir y que llegara Nairo para que fuera nuestro salvador. Con esta situación a nadie le va a interesar pagarle a una ciclista si no tienen la representación de la marca, y menos de nuestro equipo que es una plata que sale de la Gobernación. Nosotros estamos a la deriva y de esto vivimos, está bastante complicado el tema».

Sin embargo, sus objetivos y sueños siguen latentes y uno de ellos es representar al país en una olimpiada. «A mí la pista me gusta y me va bien, pero me gustaría más inclinarme por la ruta, son sueños que hay que ir retomando paso a paso y ponerlos en las manos de Dios, hasta allá podemos llegar. Nunca he sido desagradecida con la pista, me ha abierto muchas puertas, pero si uno pudiera tener esa oportunidad de hacer ambas estando en un equipo en Europa, sería genial».

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