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Ruta

«No me gustaba el ciclismo ni ningún deporte, fui ciclista por necesidad»: Edwin Ávila

Pocos deportistas en el mundo nacen para ser campeones. La genética, el entusiasmo, las ganas, la disciplina y los factores externos confluyen para la formación de un ser destinado a ganar en cualquier actividad deportiva. Sin embargo, Edwin Ávila, bicampeón mundial de prueba por puntos, es un caso atípico y sui generis dentro del deporte de las bielas. Mientras la mayoría de sus colegas creció con el anhelo de brillar en los máximos escenarios del mundo, el pequeño y talentoso ciclista vallecaucano nunca sintió amor por el deporte. Creció sin referentes, sin admiración por alguien en particular, sin la esencia del deportista soñador, sin gusto ni interés por las victorias. Su infancia, marcada por episodios violentos y la necesidad del día a día le impedía darle una mirada romántica a la vida.

«Fue una época bastante difícil, violenta, con altibajos. Nosotros nos criamos viajando de un lado a otro, cada año cambiábamos de ciudad, mi papá distribuía calzado por todo el país. Por ese motivo viajábamos mucho, mi papá tuvo mucho dinero, éramos acomodados económicamente. A veces uno no escoge lo que quiere vivir y a mí no me gustaba el ciclismo ni ninguna clase de deporte. Fuimos desplazados por la guerra y a mi papá le quitaron todo. Lo perdimos todo», contó el ciclista que hoy milita en la formación continental del Israel Start Up Nation, durante el Instagram Live realizado por la cuenta oficial @fedeciclismocolombia.

«En Cartagena nos tocó irnos para Turbana, pasaba un bus cada hora, éramos cuidanderos (vigilantes) de una finca. Un amigo tenía 1500 palos de limón y los tenía que limpiar, tenía como 15 años y lo hacía por el techo y la comida, literal. Por ese motivo de la guerra no pudimos estudiar ni yo ni ninguna de mis hermanas. Luego una tía nos dijo que nos viniéramos para Bogotá, ella administraba siete almacenes por la séptima, y uno de esos era de ella. Nos fuimos para su casa, primero mis hermanas para trabajar atendiendo con un pago de 600 mensuales. Luego mandaron por nosotros. Fui el último en venir para acá con mi papá, vivíamos en una sala en la casa de ella, yo trabajaba de portero, mi papá me había regalado una bicicleta», recordó Edwin, quien a raíz de la necesidad y la cuota de 120 mil pesos que debía aportar en su hogar para los gastos, encontró, un día, la manera de ser más solvente económicamente para los suyos.

«Luego de estar en Bogotá, tenía la bicicleta y mi papá me llevó a correr el Simón Bolívar, gané y me dieron 100 mil pesos. Dije: ¡100 mil en un día así no más! ¡es más fácil ganarme 100 mil así y no 20 en el almacén! Por eso llegué al ciclismo, por necesidad. Me metí al ciclismo y fuimos muy unidos como familia. A los 15 años daba 120 mil mensuales y lo demás que ganaba en las carreras lo invertía en material. Corrí por uno o dos años con el mismo uniforme, me caía y lo cosía, la gente me fue cogiendo cariño. Un mecánico me vendió unas ruedas financiadas y cuando viajaba a correr cogía mulas, me echando dedo, les decía que si me podían llevar y me iba con los muleros».

Así nació Ávila para el mundo del ciclismo y sin darse cuenta su vida estaba marcada con la estrella de los campeones, tanto así que ganó su primer campeonato del mundo, venciendo al mismísimo Cameron Mayer, con un calentamiento de 10 minutos de rodillo antes de la carrera.

«Es una anécdota es muy grande para mí, yo la verdad no iba a correr la prueba, iba a hacer la cuarteta. Ese fue mi primer mundial, ‘El Chivo’ (José Julián Velásquez hoy mánager del Team Medellín) me dio la oportunidad y en esa semana que íbamos a competir me dijo: ‘usted corre la prueba por puntos mañana’ Vaya sorpresa, en la noche anterior vomité, no sé si por los nervios. Llegué tarde ese día a la pista porque era un trayecto largo del hotel al velódromo. Fue un viernes. El tren me hizo llegar tarde, calenté como 10 minutos y de una corredores a la baranda,  ‘El Chivo’ ni me miraba. Cuando nos montamos me dio tres técnicas y me dijo que el más fuerte era Cameron. Me dio ese referente, un francés y otro. Me dijo que no me preocupara mucho por ellos, que él sabía que era un corredor agresivo y después de la vuelta 80 saliera a dar lo mío. Pero es que ya todos con un poco de puntos y faltando solo 80 vueltas salir a actuar… pero dicho y hecho, así corrimos, ataqué como si se terminara la prueba ahí y fui el único corredor que cogí dos vueltas en ese entonces».

Ese día se convirtió en el primer campeón mundial masculino de pista tras ‘Cochise’ Rodríguez. «El Chivo no lo podía creer. ‘Cochise’ fue el primero, María Luisa, la segunda y desde ahí no habíamos ganado nada. Después de eso  empezaron a ganar juveniles, se dieron cuenta que sí se podía. ‘El Chivo’ me dijo que no había podido dormir esa noche, esta es la hora que aún no se la cree», afirma Ávila, que encontró en el exseleccionador nacional un amigo de azote y sinceridad, de consejo y castigo.

«El Chivo me tuvo que aguantar mucho, él realmente fue el que me educó en el ciclismo. Antes de él nunca tuve un entrenador que estuviera pendiente, preocupado por mí, uno de prejuvenil y juvenil era solo, no tenía equipos, no es como ahora que hay más apoyo y patrocinios. En esa época se corría por la liga y por su cuenta», expresó.

«Empezó a darme obligaciones, a darme horarios y yo cometía muchas embarradas, dejar el pasaporte para una cita de visado no fue lo único. En España tumbé a María Luisa antes del Mundial, la estrellé por detrás, estaba mirando para los lados distraído y la estrellé, le fracturé la muñeca. Fueron puras embarradas de juventud, yo empecé tarde en el ciclismo, no tuve un club, nadie que me formara, empecé en el ciclismo y la primera carrera gané, luego fui al nacional y cogí cuatro medallas, cinco de oro en el panamericano. No tuve ni club ni nada y me fueron llevando a la selección. Todo fue rápido, solo me llevaban porque ganaba, no tuve esa formación, ese crecimiento, ni gin cana.  Con el ‘Chivo’ siempre me caí, por eso no corría pruebas de grupo. La primera vez tumbé a toda la cuarteta, después fui a un Caracol de Pista y tumbé a Viviani. Pero corrí tres mundiales y gané dos», expresó sonriente el hábil ciclista, capaz de ganar en pista como dar espectáculo y sorpresas en la ruta, ganando el Nacional de 2016 en Tunja.

«Ese año fue sorprendente para muchos, primero, terminaba subiendo, y un pistero ganando en un alto. Este año era mucho más suave que el año que yo gané, subíamos una pared y después de coger ese repecho de la Plaza de Bolívar. Ese año parecía más suave subir por la Plaza, pero qué llegada tan dura. Como este año subíamos por el viaducto y luego por la Plaza sí que se sentía duro, esa es la sensación visual: ver la pared y lo tendido de 2016, pero este año sí se sintió de verdad».

«Nadie quería apostar por un pistero en la ruta, y como en el Team Colombia te decían que no eras bueno, que no ibas a lograr nada, no tenía el carácter para ser ciclista profesional y ganar un evento tan grande en Colombia. Fue quitarse un peso de encima, se iba uno como sintiendo menos y ese nacional me hizo levantar cabeza. No sé cual de las dos victorias fue más grande, si el nacional o el mundial. Es que gané contra Chaves, Nairo, Winner, Henao ¡Todos los World Tour! «.

Lea aquí, algunas de sus frases:

Humildad: «ante todo hay que ser el mismo de siempre, no hay que cambiar por los títulos o porque hablan de uno, o se es famoso. Las derrotas las asimilo bien, no todo el tiempo es ganar, hay que saber perder».

Tranquilidad: «no sé, pero los compañeros le gusta mucho estar conmigo. Daniel Turek y Matteo Badilatti dicen que si tuvieran esa tranquilidad en competencia andarían más. Ven que nada me preocupa, duermo tranquilo, no gasto energía en pensar, hay muchos deportistas que necesitan sicólogo, pero yo no me presionaba con los resultados. Es como la satisfacción que uno da todo, gane o pierda. En el segundo mundial que gané solo pensaba en poder ganar por la inversión que había hecho la Federación para hacer todo y no dejar avergonzado al país, era en lo único que pensaba, ganar para que quedara el país en lo más alto».

Corriendo con cambios de palanca: «Competía en una bici de acero, recuerdo que la primera Vuelta del Porvenir que corrí tenía palancas en el marco y quedé cuarto en la general en Antioquia, y yo con ese pedazo de bicicleta. Muchos me tenían rabia porque siempre ganaba y que con ese material, con el uniforme remendado, hasta me metía la comida en la espalda porque no tenía bolsillos. Corría con un enterizo»

Team Colombia: «todos sabemos que fue una polémica, pero yo saco las cosas buenas de cada situación. Siempre estuve contento, yo tuve oportunidades muy buenas y si no fuera por ellos no habría corrido pista ni ruta, ni con los grandes del mundo. Las oportunidades fueron increíbles, me pude mostrar, me formé como ciclista a pesar de ese problema que no nos pagaban. Yo quería ser ciclista de ruta y se lo dije al ‘Chivo’. Cuando se acabó el Team Colombia a la semana tenía contrato con Illuminate. Me salieron tres ofertas pero la mejor fue la del Illuminate, me dijeron solo me llevaban a carreras y podía estar en la casa, había otro equipo que era en Inglaterra pero tenía que vivir allá y en la sede del equipo hacía frío, no sabía inglés, y ambos equipos eran continentales. En Illuminate gracias a Dios me fue muy bien y ahora estoy en Israel».

Su ausencia en el World Tour: «lastimosamente en este deporte a mí nadie me ha ayudado para contactar a alguien, todo lo que he logrado literal ha sido por Dios, no estoy en el World Tour aunque podría estar. Yo puedo lanzar, aportar mucho en todos los terrenos. Si llego ahí para que me saquen tiene que ser por lo viejo. Subo bien, me rinde, tengo buen paso en el plan, soy un ciclista todoterreno, no soy el máximo pero tampoco soy el menos. Día tras días los ciclistas se van agotando y yo me mantengo igual, creo que ha sido por falta de contactos, palanca. Hablé con Arkea Samsic y Barguil habló bien de mí, dijo que yo era un corredor muy bueno. El mánager me dijo que era tarde pero que sí le interesaba y que podíamos hablar para el 2021, eso fue todo»

Persistencia: «ha habido muchas oportunidades de entregarme, he tenido muchos percances. Cuando se acabó el Team Colombia, mi familia y el ‘Chivo’ en especial me dijeron que volviera a la pista, que lo intentara en la olimpiada. Yo ganaba muy bien en la pista y seguía ganando, me acuerdo que ganaba más que en el Team Colombia, y luego irme para el Illuminate donde me pagaban aún menos.  Iba a perder los apoyos de la pista y de la liga de Bogotá, pero yo no estaba haciendo eso por la economía. Ya no lo hacía por dinero como antes, sino porque ya me gusta el ciclismo. Le dije a mi mamá que qué hacía y ella me dijo que hiciera lo que sintiera mi corazón. Yo le decía que quería ser rutero. Me dijo: ‘o saca cabeza por ahí o se ahoga’. Le respondí: ¡listo mami, me voy para la ruta!»

Su lucha para llegar al World Tour: «se cuestiona uno mucho, uno internamente tiene sus demonios. Muchas veces duda de sus capacidades, si soy bueno o no, que si lo fuera ya me hubieran contratado. Yo feliz porque había subido al World Tour, pero luego de la fusión con Katusha en octubre me dicen que no me podían renovar. Son luchas que uno tiene todo el tiempo, por más que todo el mundo lo vea a uno ganar, la vida real no es lo que se ve en Instagram, la vida real es dura para todos, estamos en la vida secular, todos tenemos pruebas y dificultades y todos tenemos que irlas superando en nuestras áreas. Hay que mirar el lado positivo de la vida, tanto para los que ganan como los que tenemos una vida compleja, todos tenemos circunstancias difíciles, todos vivimos en la vida real».

Ciclounity: «Es un proyecto que nació de los dos (con su novia Milena Ruiz), principalmente por ella. Es la experta en comunicación, en marcas y cómo hacer crecer las cosas. Lo que puedo hacer es apoyarla. Nos unimos para sacar este proyecto que es para hacer rodadas juntos, es como para compartir, enseñar, con una tienda que está empezando. Se van a dar entrenamientos para los que quieran mejorar, nutrición deportiva, blogs donde contemos historias o la gente puede contarnos sus historias. Es para que todos nos unamos. La gente te contacta y nos ayudamos los unos a los otros, para que todos seamos mejores y sacar nuestra mejor versión».

Respaldo económico: «el equipo en cuestión de salarios nos está respaldando bien, no nos han disminuido el salario, todos estamos recibiendo lo que acordamos hasta ahora, el equipo dice que no nos preocupemos que estemos tranquilos, que solo debemos preocuparnos por no enfermarnos, estar saludables. Quien sabe el ciclismo cuando va a volver, dijeron que volvía en mayo, ya que en junio pero puede que no. Si sigue la pandemia nos toca esperar y aplazar el ciclismo para el otro año, esto no se sabe, solo lo sabe Dios lo que pasará en el futuro».

Objetivos: «Tenía como objetivo subir al primer equipo y correr la Vuelta a España».

Prueba de Covid -19: «para los que no saben, la prueba no se la hace a todo el mundo, tienes que presentar síntomas, problemas de respiración o fiebre, sino la solicitas y vale como 400. Si no quieres infectar a alguien, puedes llamar a la EPS y solicitarla y no cuesta nada, pero se demora. Como somos deportistas y el 80% de los contagios son asintomáticos, que tenemos una vida saludable, en sopó dijeron que me la iban a hacer, mi sobrino pequeño tiene problemas de respiración, la solicité para hacer la investigación y son tres pruebas, una con un topito, te tocan la garganta, luego otra en la nariz y la otra es el cable que llega hasta la garganta y te echan un líquido y luego lo absorben. Da como sensación de vomito es cuando te sacan el cable y se te corre el resto del líquido. Es mejor hacérsela y estar seguro. Se demoró porque se dañaron las máquinas y la hicieron manual, se demoró más de 20 días, casi un mes para darme el resultado, y mientras tanto estuve sin ver a nadie, no he salido de la casa».

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