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Pista

«Quiero montarme en un peralte, algo que era tan rutinario y tan normal, ahora lo añoro»: Kevin Quintero

Los días en cuarentena han logrado quitarle a Kevin Santiago Quintero lo que nunca pudo el largo proceso para convertirse en uno de los mejores velocistas del país: la paciencia. «Estoy en cuarentena una semana y media antes de la orden del gobierno por el clima en Medellín. Nos cerraron los escenarios deportivos. Un poco desesperado. Es duro no poder salir y estar siempre con la misma rutina en casa. Quiero montarme en un peralte, algo que era tan rutinario y tan normal, ahora lo añoro», dijo el vallecaucano nacido en Palmira, que como muchos niños soñó con ser rutero hasta que Humberto Velasco, un entrenador del municipio, lo llevó a la pista y descubrió su potencia y notables condiciones. «Al principio me daba mucho miedo, un miedo terrible. Pero fui congiéndole confianza y me di cuenta que me rendía más en la pista que en la ruta», contó Kevin en nuestro Instagram Live realizado por la cuenta oficial @fedeciclismocolombia.

Desde ese instante su rumbo cambió y la velocidad se convirtió en su aliada para alcanzar los más altos niveles competitivos. No fue un camino expedito. De hecho nunca fue el número uno entre los juveniles. Sí el más constante, paciente y regular, pues para llegar a la cima no siempre las medallas son prenda de garantía. «Eran buenas carreras, nos veíamos dos veces al año, había mucha candela, como se dice, era a muerte. Era jugarnos un cupo a la selección o simplemente ser campeón nacional. Nunca gané la velocidad de juvenil, pero las ganas de ser el mejor no me dejaron retirar de la velocidad. La paciencia es lo que me ha hecho permanecer para nunca rendirme«, dijo el vallecaucano que nunca pudo vencer al antioqueño Dubán Urrego, quien decidió tomar nuevos caminos en el ciclismo.

«Carrera que corría, carrera que me ganaba, fue muy duro, incluso hasta que él se retiró de la velocidad nunca pude ganarle. Muchas veces pensé en devolverme a la ruta, siempre tuve dudas, pero ya me había encarrilado en la velocidad y la solución no era hacerme a un lado. Ahora él va a la pista a hacer su semifondo y nos acordamos de esos nacionales», cuenta el que hoy es uno de los firmes aspirantes a Tokio 2020.

Al igual que la ruta, la pista ya tiene su situación definida. Colombia contará con un representante en la velocidad. «El cupo es para el país, por eso seguiré trabajando para estar bien hasta el día de la elección. Se viene un año interesante porque se abrió un solo cupo y somos muchos detrás de él. Va a ir el que mejor esté en ese momento. Va a ser duro pero interesante. Hasta Fabián (Puerta) tampoco pierde el sueño aún medio de su problema. El sueño olímpico es para muchos», afirmó el velocista que hace cuatro años miraba con admiración el regreso de Río de los que hoy son sus compañeros de selección.

«Recuerdo que yo me estaba preparando para ir al Campeonato Nacional élite que era en Medellín. Yo era juvenil, pero el Valle me quería llevar a competir con los mayores. Ellos venían de la olimpiada y pues ya se imaginarán los tiempos que venían haciendo, venían con un gran nivel y estaban entrenando con Jaime (González). Entonces yo pensé: ¡y yo por qué no!», recuerda el último campeón colombiano de Copa Mundo.

«Aún no alcanzo a imaginarme una olimpiada, pero solo pienso que va a ser genial, es el sueño de todo deportista desde que empieza a competir. También va a ser muy especial porque la aplazaron y todos van a estar esperándola. Va a estar muy buena», dijo Quintero, que obtuvo su primer título de Copa Mundo en Australia venciendo en un emotivo sprint al anfitrión y favorito Matthew Glaetzer.

«Esto es algo que pocos sabían: en Australia nos reunieron a todos, fue como un regaño porque en Nueva Zelanda no nos había ido bien. Nos sentaron y nos dijeron: ‘¡ey, muchachos, está es la última copa del año, tenemos que hacerlo bien, nos estamos jugando los olímpicos!’. Ese día desde que me levanté lo hice pensando en el podio, no miraba el oro, no por mediocridad sino porque lo veía lejos, y más porque en las Copas anteriores solo había llegado hasta semifinal. Pero me levanté con ganas de podio y pensando solo en la final. Desde el bus que se demoraba 55 minutos del hotel al velódromo pensaba en todo, le daba vueltas a la cabeza y cuando llegué solo hablé con Jaime, me metí en lo mío, estaba concentrado, ni siquiera supe con qué relación corrí. Esos puntos de Australia eran muy importantes.», relató el joven talento que a sus 21 años figura como el mejor del país después de librar una batalla interior para no dejar de soñar con ser velocista.

Lee aquí las frases más destacadas durante la charla:

Proceso: «Estuve de dos años con Leonardo Nárvaez, en el Valle. Él me mostró el camino de cómo iba a ser mi proceso antes de llegar a Medellín»

Sparring en Copa Mundo: «Era un sueño llegar a la selección, siempre pensé que sería capaz de estar ahí, ahora le doy gracias a Dios que soy parte de ese sueño. Siempre lo soñé y lo pensé, todo lo que pienso y hago es pensando en pro de ser mejor cada día».

Su llegada a Medellín: «Después del séptimo puesto en el Mundial juvenil tomé la decisión de irme para Medellín. Hasta entonces no conocía la ciudad pero me fui pensando en conseguir un sueño».

La situación: «No hemos corrido nada y no sabemos cuando volvamos a correr, no es para nada habitual estar acá, pero es de tener paciencia y calma para ver cuando nos vuelven a abrir la puerta. Hago rodillos en ayunas, cardio, fortalecimiento y core, esa es mi rutina de más de dos semanas en cuarentena».

Nuevo hogar: «Ha sido fácil la adaptación a Medellín, los paisas y la selección me recibieron muy bien. Estoy acá por un sueño y eso me da ganas de seguir acá».

Paso a élite: «la transición ha sido bastante dura, hubo cambios en el entrenamiento, en la disciplina y hasta la forma de comer. Tuve que cambiar rutinas que eran innecesarias, los entrenamientos con Jhon Jaime son muy buenos y a su vez muy duros».

Su evolución: «siempre me iba muy bien en el kilómetro, es una prueba que siempre me ha gustado mucho, me sacan vuelto nada de la pista pero me encanta. Luego empezamos a abrir más la preparación para mejorar en todas las especialidades y no ser bueno solo en una cosa. Entrenamos mucho a base del Keirin, hacemos trabajos largos y eso nos lleva a que nos rinda en todas las pruebas».

Cariño de la gente: «es como una responsabilidad, de tal manera que siempre pienso en hacerlo bien. Hay mucha gente siguiendo y apoyando y eso me motiva. Hacerlo bien es la manera de responderle a la gente que me apoya».

Su camino: «Disfruto el proceso, me lo gozo y ahora me gusta recordar eso»

Puerta: «siempre le admiré a Fabián la tranquilidad para correr, es un punto a favor enorme que tenía. A mí a veces me mataba la ansiedad, no dormía antes de las competencias».

Cambios: «en el Mundial vimos tiempos y relaciones totalmente nuevas, impresionantes, también otras formas de correr. Por eso estamos experimentando cosas nuevas, otros métodos, nuevas técnicas y maneras lanzarnos».

El oro en la Copa Mundo: «solo en el avión me di cuenta que había ganado una Copa Mundo. Durante la competencia nunca pensé en que había ganado, no me daba cuenta de lo que había hecho. Me subí al podio, no sabía qué hacer y levanté las manos, fue algo maravilloso».

Emoción y lesión: «el día que gané Jaime saltó, cayó mal y se dañó una rodilla, no podía ni caminar pero fueron días muy lindos que gozamos mucho. La Copa Mundo en Australia me dio a conocer en el ámbito competitivo de la pista».

El Mundial: «solo me dejó experiencia. Aprendí cómo tomar decisiones, a escuchar más a Jaime»

Tiempo: «el aplazamiento de los Olímpicos también sirve mucho, el año pasado fue muy duro, hubo muchas competencias seguidas y se nos hizo bastante duro. La llama olímpica me despierta ganas y motivación. Ganas son las que tengo de ir a los Olímpicos».

Referente: «la velocidad es una prueba de mucha paciencia, hay que saber esperar y saberse conocer mucho uno mismo. Admiro mucho a Gregory Bauge tiene una paciencia única, es cinco veces campeón de la prueba. Cuando está bien corre el equipo y hace la primera vuelta, pero después gana en la velocidad».

Disciplina: «es la base de los deportistas, hay días en los que uno se levanta sin ganas de hacer las cosas, pero es la disciplina la que te levanta y te hace seguir adelante».

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